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El debate entre mi Yo y mi Ego

¿Cómo percibir la realidad material desde una consciencia superior?

Percibir el mundo desde la Tríada superior (Kéter-Jojmá-Biná)

La realidad material es, objetivamente, la misma para todos: una mesa es una mesa y seguirá siendo la misma mesa. Sin embargo, si interiormente me siento negativo, la mesa en ese momento será la peor mesa del mundo (¡pobre mesa!); en cambio, si interiormente me siento feliz, la misma mesa será la mesa más bonita que he visto jamás. Nuestra realidad (aunque sabemos que es la misma realidad) no será percibida con los mismos ojos.

Ahora bien, la realidad es más compleja. A veces la percibimos desde las dimensiones (sefirot) inferiores, otras veces la percibimos desde las superiores. Incluso podemos tener un debate del nivel inferior (que, a pesar de ser un debate, sigue siendo inferior). Intentaré explicar esta situación.

Supongamos que tenemos diferentes ideas sobre la economía; pues bien, debatimos sobre economía. Pero lo cierto es que el sentido del debate se pierde en el camino. ¿Qué sucede entonces? Que nuestro debate puede ser construido como un debate de "egos". En el debate de egos, en realidad, no debatimos sobre la realidad o no buscamos la mejor percepción de la realidad posible, sino ganar el debate.

Cuando confundimos "ganar el debate en aras de mi ego" con el "debate por la mejor percepción" tenemos un problema grave de percepción de la realidad.

Podemos ver la realidad donde nosotros seamos el centro o podemos mirar la realidad más allá de nuestro yo, donde nosotros no seamos el centro de la cuestión sino una parte más de la realidad. La técnica que utilizamos en la Cábala es el "desdoblamiento" (como es un asunto muy oculto y complejo lo dejo para otro momento).

Cómo podemos elevar el nivel del debate

Lo que me gustaría explicar en este pequeño trabajo es la posibilidad de "elevar el nivel del debate". ¿Cómo nos elevamos a una percepción más alta de la consciencia? Esto lo podemos hacer a través de practicar la flexibilidad de una mirada superior, una mirada a la que podríamos llamar "lateral", una visión fuera del debate mismo, pudiendo ver que el debate puede reducir la realidad de modo que caigamos en un reduccionismo tan brutal que perdamos la consciencia superior o nunca alcancemos otro grado de consciencia.

Se puede entonces debatir por nuestro ego como centro, o podemos debatir en aras de la mejor percepción de la realidad a pesar de nuestro ego. Si podemos tomar una posición, que a veces puede ser contraria a nuestro ego, entonces alcanzamos una percepción superior. Esto es ser derrotados para alcanzar un nivel superior. Quien es derrotado es nuestro ego, quien se eleva es nuestro yo. Si el ego controla nuestro yo interior, todas nuestras percepciones se pueden reducir a nuestro ego y, por lo tanto, ni podemos amar a nuestro prójimo, porque nos encontramos monologando, ni tampoco nos amamos a nosotros mismos debido a que el ego me obstruye el avance en mi propio autoconocimiento personal.

En otras personas, la distorsión generada por el ego puede provocar en mí una distorsión de la realidad de tal magnitud que los otros me perciban como una persona "conflictiva" porque yo no quiero el debate para lograr como resultado una mejor percepción de la realidad sino para imponer mi ego. Lamentablemente, aquellos que quieren imponer su ego se autodestruyen, no saben que el yo interior derrotado saldrá a la luz y en sus intentos de venganza pondrá en jaque todo el sistema construido falsamente en nuestro exterior material.

Cómo ascender de nuestro ego a nuestro yo

Volvamos al debate. Si queremos realmente un debate profundo debemos dejar de lado nuestros egos inflados y rebajarlos, pero no rebajar nuestro yo, no desaparecer como sujetos finitos con nuestra identidad personal. Al contrario, elevar nuestro yo por sobre nuestra soberbia. Tenemos que incorporar el conocimiento a la experiencia cotidiana, de lo contrario el debate es externo a nosotros y nosotros no nos encontramos dentro del mismo. Si el debate alcanza una percepción mayor es porque hemos logrado ascender desde nuestro ego a nuestro yo.

Cuando el yo interior alcanza la victoria es cuando hemos sido felizmente derrotados en nuestra posición, porque nuestra posición es un anclaje del ego. Nuestra verdadera posición debe ser la mejor percepción de la realidad a pesar de que sea la percepción del otro. En general ni mi percepción ni la percepción del otro, ni la síntesis de mi percepción con la del otro es la definitiva, debemos saber que todas las percepciones, siendo subjetivas, son provisionales, debemos tener Daat de Daat ('el conocimiento del conocimiento') y saber que cuando conocemos siempre lo hacemos desde nuestra posición subjetiva.

Destruir la subjetividad en un nivel inferior es imposible, pero es posible en un nivel superior. Paradójicamente debemos participar en todo debate, desde dentro y desde fuera. Al participar desde adentro tomamos una posición dimensional inferior, porque nosotros somos en ese momento la posición ideológica que asumimos. Las ideas definen en ese nivel mi personalidad. En un nivel superior, ya no son las ideas las que me definen, sino la flexibilidad que tengo para cambiarlas. Lo que me define en un nivel inferior es mi dogmatismo, mi ego se aferra a una dogmática, a una situación estática.
La flexibilidad, por el contrario, me entrena para resituarme en cualquier posición. Aunque sostengo mi subjetividad tengo ahora una subjetividad dinámica que me permite moverme dentro de la realidad de tal modo que, siendo un sujeto intelectualmente flexible, comprendo mejor las diferentes experiencias subjetivas y no me encierro en mi mundo.

Qué debemos hacer

El gran problema del ego es que se encierra en su zona de seguridad, que le otorga una falsa ilusión de estática, de verdad absoluta. Esta es la gran confusión de muchos, al confundir Daat con Kéter. Podemos trabajar dentro de la realidad con el nivel de consciencia del Árbol de la Vida (mirando hacia Kéter) y podemos trabajar dentro de la realidad con el nivel de consciencia del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (mirando hacia Maljut). Debemos, pues, trabajar con ambos árboles, porque sabemos que, en el fondo, uno está encerrado dentro del otro. Para mirar a Kéter debemos pasar, sí o sí, por el Daat.

Sobre el autor

MARIO SABÁN

MARIO SABÁN

Investigador y profesor de Cábala, especializado en la Cábala aplicada a la psicología, al desarrollo personal y espiritual del ser humano. Enseña cómo la Cábala puede ayudarnos a vivir una vida más plena y consciente, a ser más felices, por el camino del autoconocimiento personal con el método del Árbol de la Vida. Es doctor en Filosofía (2008), en Antropología (2012), en Psicología (2015) y en Historia (2016). Sus últimas obras publicadas están dedicadas a la Cábala: Sod 22: el secreto (2011), Maasé Bereshit. El Misterio de la Creación (2013) y La Cábala. La psicología del misticismo judío (2016).