El desarrollo de la potencia máxima del ser humano

El desarrollo de la potencia máxima del ser humano

La importancia del desarrollo de la potencialidad del alma a través del autoconocimiento personal

En este artículo reflexionaremos sobre la importancia del desarrollo de la potencialidad del alma a través del autoconocimiento personal. Autoconocimiento que se alcanza a partir de la proyección, en las dimensiones del Árbol de la Vida, de nuestra conciencia, para poder visualizar así los equilibrios/desequilibrios del Yo.

Dentro de la más antigua tradición secreta del judaísmo (la Cábala) encontramos el concepto del refinamiento de la persona.

Lo que la Cábala pretende del ser humano es que pueda extraer todo su potencial y llevarlo a la realidad en acto.

Cuando decimos que el “Yo es”, nos encontramos dentro de la Tiféret, donde el centro de la realidad es el Yo. La palabra que en hebreo designa al Yo es Aní, que comienza con la letra Alef, y se relaciona directamente con Aín, la “nada".

Cuando podemos percibir al Yo como nada, es entonces que logramos descentrar al Yo y podemos percibir la realidad tal cual es.

La oportunidad no solamente se encuentra en la existencia material, que es pura biología en el universo de Asiá, sino que, al tener consciencia, nosotros tenemos la oportunidad de existir en el universo de Yetzirá.

Al ser conscientes, podemos elevarnos revelando los diferentes niveles de los universos. 

Trabajo interior y meditación en la Cábala

Los grandes cabalistas han trabajado a lo largo de la historia lo que se denomina como “unificaciones”.

Las unificaciones representan los trabajos de conciliación de las contradicciones, pero no solamente de las contradicciones externas al Yo, sino de las propias contradicciones interiores del Yo.

El trabajo es, pues, lograr la paz interior dentro de nuestra Tiféret.

Y esta paz interior solamente se puede alcanzar a través de la armonización real de las contradicciones interiores. No debemos simplemente dejar en suspenso el trabajo, porque las meditaciones no se deben utilizar como vías de evasión de la verdadera labor a realizar.

Existen meditaciones, en otras tradiciones espirituales, que constituyen verdaderas evasiones de las patologías del Yo.

Dentro de la Cábala somos muy críticos con este tipo de meditaciones. Lo que debemos considerar es la realización activa del trabajo interior.

La meditación, para la Cábala, debe tener un objetivo específico claro: meditar no es poner la mente en blanco, sino focalizar hacia dónde queremos ascender en nuestro nivel de consciencia.

No buscamos la nada mental, como ocurre en otras tradiciones, que desean anular el pensamiento. Porque es justamente el pensamiento lo que hace que tengamos consciencia: no somos animales que desean retornar al estado natural, sino somos consciencias que buscan su autotrascendencia.

La misión del alma

La Cábala es la antigua sabiduría del judaísmo que nos permite visualizar el potencial de nuestra Tiféret, es decir, el estado ketérico.

En nuestro interior no hay nada: debemos construir una nada vacía con el objetivo de llenarnos de mayores niveles de consciencia.

La pretensión última de la Cábala y su aplicación al desarrollo personal es que el ser humano extraiga todo el potencial de sí mismo, no anulando al Yo ni anulando el Ego, sino estableciendo claramente dónde deben operar, tanto el Ego como el Yo, en los niveles inferiores y acceder a los niveles superiores potenciados por todos los niveles que deben operar en conjunto.

Todo ha sido creado por Dios para nuestro bien, inclusive el mal es una herramienta para alcanzar el perfeccionamiento final en la era mesiánica.

Cada uno de nosotros, cada alma, cada nivel de consciencia, debe operar para extraer de nuestra interioridad la máxima potencia y dirigirla hacia el objetivo (la misión del alma).

Cuando descubrimos la misión del alma, la consciencia de cada uno trabaja para un objetivo trascendente, alcanzando la máxima potencialidad.

Entonces descubrimos en nosotros mismos otros niveles de consciencia que nos elevan a grados mayores de refinamientos.

El Yo puede pasar al estado del No-Yo para acceder a niveles de consciencia superior. Del otro lado del Yo, no hay nada: del otro lado del Yo está la totalidad de las energías divinas que se desarrollan en esta manifestación.

Es mi deseo que cada alma encuentre el sentido de su existencia material para así elevar las chispas del Mesías y acceder al Reino de los Cielos en la vida cotidiana.

Sobre el autor

MARIO SABÁN

MARIO SABÁN

Investigador y profesor de Cábala, especializado en la Cábala aplicada a la psicología, al desarrollo personal y espiritual del ser humano. Enseña cómo la Cábala puede ayudarnos a vivir una vida más plena y consciente, a ser más felices, por el camino del autoconocimiento personal con el método del Árbol de la Vida. Es doctor en Filosofía (2008), en Antropología (2012), en Psicología (2015) y en Historia (2016). Sus últimas obras publicadas están dedicadas a la Cábala: Sod 22: el secreto (2011), Maasé Bereshit. El Misterio de la Creación (2013) y La Cábala. La psicología del misticismo judío (2016).

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