La reencarnación del alma en la Cábala

La reencarnación del alma en la Cábala

Durante este año (2016) he centrado mis estudios e investigaciones en la obra Shaar Ha Guilgulim (puede traducirse como ‘Las puertas de las rotaciones’ o 'Las puertas de las reencarnaciones’) del sabio cabalista Jaim Vital. Este libro (disponible en hebreo) es la principal obra de la Cábala que estudia el tema de la reencarnación. Vital, como sabemos, conoció a Moshe Cordovero y a Isaac Luria, dos de las grandes potencias de la cábala de Safed.

Cuando en la tradición judía hacemos referencia al tema de la reencarnación, decimos que, en realidad, lo que el alma realiza es una rotación. Cada alma tiene una identidad más allá de la materia. El cuerpo material, en hebreo, lo denominamos como Guf.

Para la Cábala, los niveles del alma son cinco.

  • El primer nivel del alma (analizándolo desde la materialidad) es el Nefesh, el alma animal, que se corresponde con el Universo de Asiá.
  • El segundo nivel del alma es el alma emocional o Ruaj (el espíritu), que se corresponde con el Universo de Yetzirá.
  • El tercer nivel del alma es el alma intelectual o la Neshamá, que se corresponde con el Universo de Briá.
  • El cuatro nivel del alma es la Jaiá o el alma en el nivel de la voluntad, y que se corresponde con el Universo de Atzilut.
  • Y, finalmente, el nivel desconocido, que es la Iejidá, la unificación con la totalidad que se corresponde con el Universo del Galgalta (el universo más oculto de todos en el nivel del Infinito).

La rotación del alma

Cuando el alma rota, es decir, sale de la materia al mundo de las energías o regresa del mundo de las energías al mundo de la materia, lo que busca es elevarse en los niveles máximos de la conciencia. En el fondo, cada nivel del alma se corresponde a un nivel de conciencia alcanzado.

La luz del alma no se eleva del otro lado, la luz del alma se eleva solamente de este lado de la materia. El mundo material fue creado para elevar las energías a los más altos grados de conciencia.

Un alma se va con el nivel alcanzado dentro de esta realidad material, porque, para la Cábala, un alma no evoluciona fuera de la materia. La evolución del alma a los más altos grados de conciencia solamente opera dentro de esta materialidad.

Así que cada nivel del alma es, a la vez, un nivel de conciencia y un estado potencial de la energía de cada uno.

Cuando hablamos de la identidad del alma, no estamos hablando de la identidad del Yo mental (de mi Biná), sino de la identidad del alma en el Universo de Briá. Nuestro Yo mental está estructurado dentro de los condicionamientos del Universo de Yetzirá.

Existen métodos para realizar el trabajo de “regresión” de la identidad del alma en el nivel del Yo mental (Ruaj), para encontrar la identidad del alma en el nivel del Yo del universo de Briá (Neshamá).

Tenemos, pues, una identidad especifica en cada nivel, que es un reflejo más oscuro del nivel superior. El nivel de la identidad del alma (es la Neshamá) se ve reflejado de modo más oscuro en el Ruaj, donde calificamos la identidad del Yo mental en el Universo de Yetzirá.

Cuando una persona, estudiando Cábala, comprende profundamente su Yo mental (la parte más elevada del nivel de Ruaj), lo que equivale a la triada superior del Universo de Yetzirá, entonces se comienza a conectar con el nivel inferior del Universo de Briá.

El alma que logra percibir un poco más el nivel del universo de Briá puede eventualmente entrar en conflicto con la estructura de la identidad del universo de Yetzirá. Como en Yetzirá, el Ruaj es la domesticación del alma al orden de la realidad espacio/temporal, entonces debemos liberar la verdadera identidad del alma en el nivel de la Neshamá.

Existen algunos procesos de evolución donde el Ruaj en su profundidad puede encontrar naturalmente su Neshamá interior, pero, en otros casos, la identidad mental choca con los descubrimientos de la identidad del alma.

Lo mejor es trabajar el proceso de preparación para que el descubrimiento de la identidad del alma en el nivel de la Neshamá se produzca de modo natural. En cambio, si el proceso es violento, es decir, el ser humano encuentra su identidad del alma del orden de la Neshamá, muchas veces su realidad yetzirática puede encontrarse en contradicción con su nuevo nivel de conciencia.

En el fondo, el nivel de conciencia de la Neshamá no se alcanza simplemente por la profundidad del Ruaj, sino por la resistencia del Ruaj a cambiar de nivel. La identidad del alma está atada a la identidad del nivel del Ruaj y no desea vincularse a la identidad del nivel de la Neshamá.

Pero quien quiere evolucionar, más tarde o más temprano, tendrá que admitir que se desequilibrará en el nivel de Ruaj para volver a encontrar el equilibrio en el nivel de la Neshamá.

Quiera Dios que cada ser humano encuentra el lugar que le corresponde energéticamente en el universo.

 

Fruto del estudio en profundidad de la obra de Jaim Vital he preparado un curso online especializado en el tema de la Reencarnación del Alma en la Cábala.

Curso: La Reencarnación del Alma en la Cábala

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Comments (1)

  • Javier

    Javier

    17 Noviembre 2016 at 07:44 | #

    Aunque entendamos poco, y muy poco a poco, muchas gracias por tu esfuerzo y por todo lo que nos aportas.

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