La soledad del hombre (Tiferet) y el vacío existencial del Yo

La soledad del hombre (Tiferet) y el vacío existencial del Yo

Aunque nos encontremos rodeados de personas, somos conscientes de que, en el estado más radical de nuestra interioridad, estamos solos. El estado de soledad del Yo (en el centro de la dimensión de la Tiferet) es una de las más grandes preocupaciones de la cábala (kabbalah). Freud escribió sobre el "malestar de la cultura". Los cabalistas sabemos que el entorno sociocultural es nuestra vía de escape para que nuestro Yo nunca se encuentre a sí mismo.

No es la cultura la que genera el malestar: es la fuga del Yo de su propia condición de soledad radical. El Yo no soporta encontrarse solo, y entonces 'baja' a la sociedad general para fugarse de sí mismo.

Detrás del malestar de la cultura freudiano se esconde el malestar del Yo derivado de no comprender el sentido de su existencia. ¿Y qué mejor fuga para el Yo que la propuesta por las atracciones y diversiones (y pérdidas de tiempo) de la sociedad general?

Tras la soledad, el vacío existencial

Abraham Abulafia, el gran cabalista de Zaragoza del siglo XIII, nos dice que debemos destruir todas las vestimentas que ocultan la realidad. ¿Qué se oculta, entonces, en ese sujeto que llena su agenda de reuniones, de actividades, con la excusa de crecer en el campo de la materia? Un Yo solo, un Yo desesperado por no querer encontrarse a sí mismo.

¿Qué encontrará el Yo cuando se sienta a solas con sí mismo? El vacío existencial, el sin sentido de su existencia. Y entonces, el Yo, en su interioridad, va en busca de todo lo que le distraiga. El Yo construye diversos métodos de defensa para evadir el interrogante que me produce el sentido de mi existencia, para no pensar en mi vacío interior.

Najman de Bratzlav, el sabio cabalista, decía que nadie dedica tiempo a estar con uno mismo, y recomendaba estar con uno mismo una hora por día. ¿Somos capaces de estar con nosotros mismos en el silencio de una hora diaria? ¿Qué podemos llegar a encontrar allí?

Cómo superar el vacío existencial

Isaac Luria afirmaba que existe "un silencio hablante", que posee un lenguaje superior al lenguaje estructurado (Hod) y al lenguaje emocional (Netzaj). En ese silencio hablante es donde nos encontramos a nosotros mismos. Y encontramos al Yo y su vacío existencial. Encontramos el reclamo del sentido de toda nuestra existencia.

Los que estudiamos y experimentamos la cábala en nuestras vidas sabemos que no es fácil pasar por la sensación del vacío existencial, pero cuando pasamos al 'otro lado' se nos revela la divinidad en su esencia, aparece la divinidad interior que tenemos cada uno de nosotros.

El grado de libertad que alcanzamos, la madurez que obtenemos, el nivel de independencia, de flexibilidad mental, la ruptura de todas las ataduras sociales y la destrucción de todos los miedos que hemos construido a lo largo de nuestra formación... todo esto se produce en un solo 'instante'.

Ese 'instante de Eternidad' que opera en nuestro interior aparece cuando nos reconocemos como fragmentos del Ein Sof, cuando reconocemos la felicidad de pertenecer al proyecto general de manifestación de una conciencia universal. Cuando nuestra subjetividad, que nos empujó hasta donde estamos, ya no nos es útil, simplemente porque para construir el sentido existencial tengo que abandonar, no solo al Ego (Yesod), sino también a mi Yo (Tiferet). Porque el encuentro radical con mi vacío interior destruye todas mis posiciones estáticas dentro de la realidad, y ahora soy parte integrante de la realidad general que se ha manifestado.

Conciencia de ser parte de la totalidad

Ya no hay vacío, porque todo está lleno de Dios. El vacío simplemente se había creado para crear mi Yo. Pero sin la existencia de mi Yo, todo se encuentra en un estado de plenitud (todo está lleno: mi Yo se ha llenado completamente, ha tomado consciencia de ser una parte del Todo.

Porque ya no existen sentidos parciales a fragmentos de mi realidad, ya no opero sobre una dimensión de mi ser, sino que aniquilo mi 'ser subjetivo' (en el Bitul, aniquilación) para provocar ampliar el Kli de recepción de modo que todas las energías cósmicas puedan entrar y salir de mí, porque yo no soy nada sino un elemento más de transmisión de las energías cosmogónicas. Mis propias energías psíquicas son en realidad un fragmento de las energías cosmogónicas que operan en toda la realidad.

Porque mi Yo retorna a su subjetividad sabiendo en su interior que no es 'nada'. Y aceptando la muerte física anticipadamente se libera de todos los miedos existentes y alcanza un nivel de felicidad fuera de toda relación objetal. En este nivel mi Yo ya no puede proyectar ninguna subjetividad porque se encuentra dentro de la totalidad.

Porque, como dijo el sabio cabalista Levi de Berdichev, debemos prohibir la palabra Yo, siendo el único Yo real el Ein Sof.

Sobre el autor

MARIO SABÁN

MARIO SABÁN

Investigador y profesor de Cábala, especializado en la Cábala aplicada a la psicología, al desarrollo personal y espiritual del ser humano. Enseña cómo la Cábala puede ayudarnos a vivir una vida más plena y consciente, a ser más felices, por el camino del autoconocimiento personal con el método del Árbol de la Vida. Es doctor en Filosofía (2008), en Antropología (2012), en Psicología (2015) y en Historia (2016). Sus últimas obras publicadas están dedicadas a la Cábala: Sod 22: el secreto (2011), Maasé Bereshit. El Misterio de la Creación (2013) y La Cábala. La psicología del misticismo judío (2016).