'Mi última visita a México'

[Reflexiones de Mario Sabán]

Desde que fui por primera vez a México quedé impresionado de su cultura y de sus gentes. Sin embargo, en este último viaje puedo decir que mi experiencia allí tuvo un importante componente espiritual. A lo largo de estos últimos años mis amigos mexicanos me han dado muestras de profundo afecto. He consolidado grandes amigos allí.

Tengo que comenzar destacando la hospitalidad de la familia Goldberg/Faena, porque siempre han abierto las puertas de su casa y de su corazón. Son muy largas nuestras conversaciones nocturnas, con Adela Faena y Daniel Goldberg, sobre variados temas: el sentido existencial del ser humano, la función del pueblo judío en la historia de la humanidad, nuestras preocupaciones para sostener nuestra identidad en un mundo cada vez más globalizado e interconectado… Con Adela, Daniel y sus hijos Mario y Moy me une una gran amistad. Siempre los llevo dentro de mí.

No puedo dejar de nombrar a mi amiga Aída Carvajal, una mujer que siempre está dispuesta a llevarme y traerme del aeropuerto con tal de compartir nuestras vivencias y nuestras experiencias. Aída es una gran amiga y la aprecio desde mi alma.

Al Dr. Daniel Fainstein, quien me abrió las puertas de la Universidad Hebraica. Este año (2016) tuvimos casi 120 alumnos, 70 de la maestría y casi 50 personas apuntadas… Todos amigos y alumnos que han querido zambullirse dentro del curso que impartí el 29, 30 y 31 de agosto sobre la Psicología y la Cábala.

Al rabino Dr. Leonel Levy, una persona maravillosa que organizó el seminario intensivo de la comunidad judía Bet El y que compartimos con más de 100 alumnos.

Mario Sabán, Adolfo Roitman y Daniel Fanstein

Con el Dr. Adolfo Roitman y el Dr. Daniel Fanstein. Ciudad de México nos reunió por primera vez a los tres amigos.

He tenido seis entrevistas con medios de comunicación: dos entrevistas en la radio, dos para medios virtuales y dos entrevistas para dos periódicos locales. La distribuidora Nirvana Libros, que representa a la editorial Kairós allí en México, me organizó el programa de entrevistas, coordinado por Victorina Saldaña, una mujer con una eficiencia notable. Le agradezco a Vicky, de Nirvana Libros, la labor realizada.

También debo destacar el apoyo de Mario Cuenca y Catalina Herrera, presidente y vicepresidenta de Tarbut Ciudad de México, quienes organizaron la conferencia sobre el aporte de la cultura sefaradí a la civilización universal.

La segunda etapa de mi viaje a México me llevó a Cancún, donde el 4 de septiembre impartí un seminario en el que participaron más de 150 personas. El viernes 2 de septiembre por la noche compartí una cena con más de 70 personas. Me recibieron cantando canciones hebreas. Muchos de ellos son descendientes de los judíos perseguidos por la Inquisición, que están retornando al judaísmo. Aquella noche sentí una gran emoción por participar en este encuentro. Gracias a Yosef Sánchez, a su hermana y colaboradores por todos los momentos de mi visita a Cancún. Nos despedimos brindando para que el ser humano pueda acercarse a una comprensión mayor del universo.

El lunes 5 de septiembre regresé nuevamente a Sefarad, a continuar con mis estudios, investigaciones y cursos sobre la Cábala y sus aplicaciones prácticas para el mejoramiento y la felicidad de todo ser humano.

Muchas gracias a todos por acompañarme durante este viaje.

Mario Sabán